"Según tu religión, quién creó el universo, preguntó el comandante, Brahma, mi señor, Entonces ése es dios, Sí, pero no es el único, Explícate, Es que no es suficiente con crear el universo, es necesarIo también que haya quien lo conserve, y esa es la tarea de otro dios, unos que se llama vishnú, Hay más dioses además de esos, cornaca, tenemos millares, pero el tercero en discordancia es shiva, el destructor, Quieres decir que lo que vishnú conserva, shiva lo destruye, No, mi comandante, con shiva, la muerte se entiende como principio, Si lo entiendo bien, los tres forman parte de una trinidad, como en el cristianismo, En el cristianismo son cuatro, mi comandante, con perdón del atrevimiento, Cuatro, exclamó el comandante, estupefacto, quien es el cuarto, La virgen, mi señor, La virgen está fuera de esto, lo que tenemos es el padre, el hijo y el espíritu santo, Y la virgen, Si no te explicas, te corto la cabeza como le hicieron al elefante, Nunca he oido que se le pidiera nada a dios, ni a jesús, ni al espíritu santo, pero la virgen no tiene manos para contar tantos ruegos, rezos y solicitaciones como le llegan a casa a todas las horas del día y de la noche, Cuidado que está por ahí la inquisición, por tu bien, no te metas en terrenos pantanosos, Si llego a viena, no regreso más, No regresas a la india, preguntó el comandante, Ya no soy hindú, En cualquier caso veo que de tu hinduismo pareces saber mucho, Más o menos, mi comandante, más o menos, Por qué, Porque todo esto son palabras, y sólo palabras, fuera de las palabras no hay nada, Ganesh es una palabra, preguntó el comandante, Sí, una palabra que como todas las demás, sólo con otras palabras puede ser explicada, pero, como las palabras que intentan explicar, lo consigan o no, tienen, a su vez, que ser explicadas, nuestro discurso avanzará sin rumbo, alternará, como por maldición, el error con la certeza, sin dejar ver lo que está bien de lo que está mal, Cuéntame quién fue ganesh, Ganesh es hijo de shiva y de parvati, también llamada durga o kali, la diosa de los cien brazos, Si en vez de brazos hubieran sido pies, podríamos llamarla ciempies, dijo uno de los hombres riéndose con disimulo, como arrepentido del comentario nada más salirle de la boca. El cornaca no le prestó atención y prosiguió, Hay que decir, como le sucedió a vuestra virgen, que ganesh fue creado por su madre, parvati, sin intervención del marido, shiva, lo que se explica por el hecho de que, siendo eterno, no sentía ninguna necesidad de tener hijos. Un día, habiendo parvati decidido darse un baño, quiso el azar que no hubiera guarda allí para protegerla de quien quisiera entrar en la sala. Entonces ella creó un ídolo con la forma de un niño, hecho con la pasta que había preparado para lavarse, y que no debía de ser otra cosa que jabón. La diosa le infundió vida al muñeco, y este fue el primer nacimiento de ganesh. Parvati ordenó a ganesh que no permitiera la entrada de nadie, y él siguió a rajatabla las ódenes de la madre. Pasado algún tiempo, shiva regresó de la selva y quiso entrar en casa, pero ganesh no lo permitió, lo que, como es natural, enfureció a shiva. Entonces se produjo el siguiente diálogo, Soy el esposo de parvati, luego su casa es mi casa, Aquí sólo entra quien mi madre quiera, y ella no me ha dicho que tú pudieras entrar. Shiva perdió la paciencia y se lanzó en feroz batalla contra ganesh, que terminó con el dios cortando con su tridente la cabeza de su adversario. Cuando parvati salió y vio el cuerpo sin vida de su hijo, sus gritos de dolor se transformaron en aullidos de furia, le ordenó a shiva que devolviese inmediatamente la vida a ganesh, pero, por desgracia, el golpe que le degolló fue tan poderoso que la cabeza salió disparada muy lejos y nunca la encontraron. Entonces, como último recurso, shiva le pidió auxilio a brahma, que le sugirió que sustituyese la cabeza de ganesh por la del primer ser vivo que encontrara en el camino, siempre que estuviera en dirección norte. Shiva mandó entonces a su ejército celestial para que tomara la cabeza de cualquier criatura con que se toparan durmiendo con la cabeza hacia el norte. Vieron un elefante moribundo que dormía de esta manera, y, tras su muerte, le cortaron la cabeza. Regresaron donde estaban shiva y parvati y les entregaron la cabeza del elefante, que fue colocada en el cuerpo de ganesh, trayéndolo de nuevo a la vida. Y así fue como nació ganesh después de haber vivido y muerto. Historias de maricastaña, murmuró un soldado, Como la de aquél que habiendo muerto resucitó al tercer día, respondió shubro, Cuidado cornaca, estás yendo demasiado lejos, le reprendió el comandante, Yo tampoco me creo el cuento del niño del jabón que llegó a convertirse en un dios con cuerpo de hombre barrigudo y cabeza de elefante, pero me pidió que explicase quién era ganesh, y yo no he hecho más que obedecer, Sí, con consideraciones poco amables sobre jesucristo y la virgen, que no han caido nada bien en el espíritu de las personas aquí presentes, Pido disculpas a quien se sienta ofendido, pero fue sin mala intención, respondió el cornaca."
Extracto: EL VIAJE DEL ELEFANTE.- JOSÉ SARAMAGO. Editorial: Punto de Lectura.
Gracias por leer.
Diego







Y así son las cosas.
Miles de abrazos,
Fukuro
P.D. no me salen más palabras, pero estoy bien... mejro, muchismo mejor.Soy feliz.
Aaay! ese no lo he leído Diego, no sabes que gusto y place leer al menos un fragmento, gracias por subirlo, lo apunto en la lista de pendientes...
Gracias por pasar y escribirme, entiendo que a veces el tiempo no alcanza para mucho, pasa lo mismo conmigo.
Lo bueno es que estes bien.
Un abrazo.